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Fuente: http://es.catholic.net
Durante siglos la tradición judeo-cristiana ha transmitido la luz de la revelación sobre el cuerpo: la sexualidad - el matrimonio - la familia. Como veremos el ataque más radical al matrimonio y a la familia deriva del pecado (prostitución - adulterio - impureza según habla S. Pablo a propósito de las obras de la carne[1]). Pero, mientras antes al pecado se le llamaba pecado, desde. hace algún siglo lo que era considerado pecado ha adquirido derecho de ciudadanía y ha entrado en las leyes de muchos estados (prostitución - adulterio - pornografía - aborto...). Como afirmó´ con fuerza el Papa Juan Pablo II en 1982 en Fátima:
"En realidad la salvación eterna del hombre está sólo en Dios. El rechazo de Dios por parte del hombre, si llega a ser definitivo, guía lógicamente al rechazo del hombre por parte de Dios (Cf. Mt. 7, 23; 10, 33), a la condenación.
El pecado ha ganado un tan fuerte derecho de ciudadanía en el mundo y la negación de Dios se ha difundido tan ampliamente en las ideologías, en las concepciones y en los programas humanos... Pero ningún pecado del mundo podrá superar jamás el Amor de Dios".
¿Cómo se ha llegado a conseguir "derecho de ciudadanía” a todo lo que amenaza e intenta destruir la visión judeo-cristiana de la sexualidad - del matrimonio - de la familia?
Entre las causas principales vamos a recordar someramente algunas, según las describe Ramón García de Haro en su libro "Matrimonio y familia en los documentos del magisterio"[2]:
El primer ataque serio al matrimonio cristiano vino con el Luteranismo; que lo negó como Sacramento, abriendo así la puerta a las sucesivas desviaciones del secularismo.
La llamada "Escuela del Derecho natural" y los filósofos de la Revolución francesa promueven decididamente el desarrollo del proceso de secularización. El pensamiento "laicista" difundido con la Revolución francesa, no se limita a negar la potestad de la Iglesia sobre el matrimonio, sino que propone una nueva moral matrimonial, afirmando la existencia de un derecho natural válido etsi Deus non daretur(=como si Dios no existiese). Derecho que encontraría su fundamento en el hombre, así como la razón puede conocerlo prescindiendo de Dios y de la Revelación.
La progresiva expansión de tales ideas llevará a la instauración del "matrimonio civil" en muchos Estados de mayoría católica. En los dos decenios conclusivos del siglo XVIII, comenzando por Francia, diversos Países Occidentales configuran el matrimonio civil como válido para los católicos y también como el único válido; al mismo tiempo, habitualmente, admiten el divorcio.
Además de los ataques al matrimonio y a la familia arriba mencionados, recordamos algunas otras formas de desestructuración de la familia cristiana en los tiempos modernos: el análisis siguiente está sacado de un opúsculo redactado por "Objetivo Chaire", un equipo multidisciplinar formado por profesionales del campo psicológico, médico, filosófico, pedagógico y sacerdotes. La óptica adoptada es la del Magisterio de la Iglesia en la unidad fundante de cuerpo, psique y espíritu[3].
El movimiento feminista:
Entre las varias formas de ataque a la visión cristiana de la sexualidad recuerdan que la corriente feminista liberal se afirma en los últimos decenios del s. XIX y los primeros veinte años del s. XX, alcanzando casi todos los objetivos jurídicos y políticos que se había propuesto. Al mismo tiempo, una segunda oleada feminista se difunde en el ámbito del pensamiento socialista, auspiciando una revolución que transforme las condiciones materiales de la vida, liberando de la subordinación a los proletarios y a las mujeres[4].
El feminismo radical, contra la subordinación sexual de la mujer desde el final de los años ´20 hasta los años ´60 del s. XX, Virginia Woolf (1882-1941) y Simone de Beauvoir (1908-1986) se propone llegar hasta las "raíces" del predominio masculino. Según este pensamiento en las raíces de la subordinación de la mujer no está la explotación económica o la exclusión de los derechos civiles, sino la subordinación sexual y reproductiva, es decir, la traducción de la diferencia sexual y reproductiva a diferencia social y cultual que impone a las mujeres un papel subordinado: del sexo-papel biológico, al género-papel social y cultural. La propuesta del feminismo radical es romper la servidumbre sexual de las mujeres con instrumentos diversos que van desde el incremento del uso de los medios de contracepción a la legalización del aborto asistido, al rechazo de la heterosexualidad como forma única de relación sexual normal, no desviadora.
----------------------------------------------------- [1] Cf. Gal. 5, 19-21; Rom. 1, 20-32.
[2] Ramón García Haro, Matrimonio e famiglia nei documento del Magistero, Edizioni Ares 2000, pp. 56ss.
[3] Objetivo Chaire, "ABC per capire !´omoswsualirá", Ed. Sant Paolo 2005 (Pequeño librito de 64 páginas, simple, claro, científico, recomendable para jóvenes y padres para contrarrestar el actual bombardeo mediático contra la sexualidad, el matrimonio y la familia cristiana).
[4] En 1884 Friedrich Engels (1829-1895), en el ensayo "El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado", sostiene que la esclavitud de la mujer empieza con la institución de la familia monogámica fundada en la propiedad privada, ejercida por el varón cabeza de familia sobre sus bienes (entre ellos también la mujer), y terminará con el fin de la propiedad privada misma. Esta visión la condivide Carlos Marx que ve en la familia cristiana un obstáculo a combatir a fin de realizar el comunismo.
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