Los chicos pueden ser chicos con las chicas afuera


(Editorial de Andrew Hall, Rector del Magdalen College School de Oxford. Publicado en the Independent, el 2 de noviembre del 2000)

Como cualquier padre y madre saben, los requerimientos y expectativas de niños y niñas son realmente muy diferentes, y este hecho hace tan importante el que -al menos algunos colegios- continúen siendo especialistas en la educación de chicos. Para ver por que esto es así, es importante considerar la naturaleza de la cultura del adolescente cuando nos dirigimos al nuevo milenio.

Basta con ver unas pocas horas de la televisión encausada a los "teen" (adolescentes) o fijarse en las brillantemente persuasivas revistas o vallas publicitarias para ver las presiones inaguantables ejercidas sobre los jóvenes de hoy en día y la mayor parte de estas presiones tienen que ver con la forma en que se ven, la forma en que consumen, la forma en que encajan. El efecto aterrador que esto puede tener en las chicas está bien documentado, pero su impacto en los chicos también es poderoso.

Mientras que los colegios mixtos de los años 1950 existían en un mundo relativamente inocente y de expectaciones sociales y morales firmemente aplicadas, para la gente joven del año 2000, las cosas son mucho más complicadas. Existe mayor conocimiento pero menos seguridad, y aquí es donde un colegio de sólo varones puede hacer tanto en el lado positivo como bueno. El comportamiento de chicos en un colegio mixto y en uno de un solo sexo es notablemente diferente, especialmente en los años críticos desde los 11 hasta los 16 más o menos.

Estos son los años cuando muchos chicos parecen no entender al sexo opuesto y tienden probablemente a imitar las posturas machistas que parecen funcionar con unos cuantos de ellos que se sienten más a gusto en el mundo mal definido del cortejo adolescente y pre-adolescente. Con frecuencia, mientras más incomodo esté un chico en la presencia de chicas, más buscará expresar su masculinidad con comportamientos insensatos, toscos o ignorantes que son innecesarios y degradantes. Sin el miedo inmediato de que les pongan en la balanza sexual y resulten deficientes, los chicos en un colegio de varones pueden lanzarse a una rutina placentera con una amplia gama de actividades.

En la vida diaria de los chicos de un colegio no mixto y bien estructurado la falta de cohibición les hace leal a su colegio al igual que muy contentos en el mismo. Un buen colegio no inquieta o intimida a los niños con la desilusión de la edad adulta, sino que preserva el sentido de la alegría que se consigue con la afinidad, la travesura, el idealismo, el trabajo duro y el juego. Un buen colegio de chicos contará con un personal que tenga una aptitud natural para enseñar a chicos, una complacencia con la vivacidad y entusiasmo de sus alumnos, una paciencia para su ilimitada capacidad de olvidar instrucciones simples, y un entendimiento de la manera en que los chicos listos pueden sorprendemos con su veloz pensamiento lateral y su memoria para detalles complejos.

Los chicos necesitan metas claras y que su competitividad innata sea dirigida para que puedan alcanzar verdaderos éxitos. Exámenes formales durante el curso son necesarios para los chicos, que de lo contrario pueden dejar todo para luego, y excelentes orientaciones universitarias y profesionales les ayudan a enfocar sus mentes hacia donde les llevan sus estudios. Los chicos responden a las clases en las cuales están enteramente involucrados y donde sus propias contribuciones ayudan a dar forma al resultado de la clase. Los chicos pueden dar la impresión de que lo único que quieren hacer es gritar, pelear o empujarse unos a otros, pero en un colegio no mixto es precisamente el sitio para encontrar que tienen otra faceta.

Tutores concienzudos son la mejor forma de garantizar que las necesidades pastorales sean cumplidas, al igual que son medios para asegurar que no hay cabida en la comunidad colegial para groserías, intimidaciones, o la creencia de que el trabajo no es "pleno". Naturalmente, muchos colegios buenos de chicos tendrán contactos valiosos con colegios de chicas de la localidad. Ciertamente esto es verdad del colegio del cual soy el Rector, y chicas se unen a nuestros chicos para la premilitar, debates y teatro. No se les priva a los chicos en absoluto de oportunidades de conocer chicas en ocasiones formales e informales, es solo que -cuando se trata del estudio y del juego en el colegio- ellos pueden sentirse libres de la presión de ser como los anuncios FHN que quieren que sean o se imaginan que deben ser.

El siglo 20 empezó con las mujeres peleando por el derecho de votar. Este siglo empieza con los hombres peleando por su futuro. En una época en que muchos de los modelos del papel masculino son lamentablemente inadecuados, encontramos que las chicas están superando a los chicos a todo nivel: el año 2000 es el primero en la historia de este país en el que trabajan más mujeres que hombres. Los colegios de chicos por largo tiempo han jugado un magnifico papel en canalizar la energía, audacia y ambición de hombres jóvenes. Parece ser que las lecciones que deben dar a sus comunidades son más importantes que nunca.


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