Aprender jugando


Aprender jugando

Fuente: educaciondiferenciada.org



 

Sonja Wenig habla de una clase de física para chicas

Con esta tesis no sólo obtuvo el título de maestra, sino que al mismo tiempo ha desarrollado interesantes investigaciones sobre cómo sensibilizar a las chicas para que se interesen por el medio ambiente y por la técnica. Gea ha entrevistado a la nueva profesora que ha desarrollado su iniciativa en el ámbito del proyecto “Chicas para una Europa ecológica”.

GEA: Para empezar quizás podría describirnos la inciativa que ha llevado a cabo con las chicas.

Sonja Wenig: He tenido la posibilidad, en dos escuelas, de trabajar con un grupo formado sólo por chicas durante la clase de física. En una de ellas la clase se dividió por sexos, en la otra se trató desde el comienzo de una clase compuesta sólo por chicas. Durante estas clases tratamos los temas “energía”, “sol”, “agua” y “viento”. La diferencia respecto a una clase tradicional es que nunca me presenté como una profesora tradicional al transmitir mis conocimientos a las alumnas, sino que las chicas adquirieron los conocimientos realizando experimentos junto a sus compañeras.

GEA: Las chicas demostraron una gran habilidad durante las clases a pesar de que muchas de ellas nunca antes se habían ocupado de la técnica

Sonja Wenig: Es verdad. Antes de iniciar el curso hice algunas entrevistas.

El resultado fue revelador: más del 80% de las chicas no sabía usar las herramientas o tenía miedo de usar, por ejemplo, una sierra eléctrica. Durante el trabajo en el taller aprendieron y perdieron el miedo inmediatamente. Una chica, por ejemplo, mientras trabajaba cantaba en voz baja “me gusta mucho martillear….”, otras en cambio se especializaron en el uso de la sierra eléctrica.

GEA: ¿Qué conclusiones sacó de esta experiencia?

Sonja Wenig: Estos proyectos dirigidos a chicas juegan un papel muy importante: darles seguridad en sí mismas. Esta observación me la confirmaron otros profesores en un segundo momento. La clase de física sin los profesores de sexo masculino no sólo ha motivado a las chicas, que a menudo se sienten relegadas a un segundo plano por los chicos, sino que les ha dado mayor seguridad. Las chicas demostraron un enorme interés con relación al tema de las energía renovables o la ecotécnica y al mismo tiempo han sabido aprovechar el nuevo método experimental. Mi conclusión es que para acabar con el reparto clásico de roles, chicos y chicas se deberían separar con más frecuencia durante las clases. Además, habría que realizar más proyectos de este tipo, sin perder de vista la colaboración con organizaciones que no pertenecen a la escuela como por ejemplo Sunwork.

Creditos Girls&Ecology&Action -GEA).

 


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