¿Cómo funciona el cerebro de los hombres y las mujeres?


    ¿Cómo funciona el cerebro de los hombres y las mujeres? (1ra parte)

    Fuente: Revista Bienestar Fybeca - julio/Agosto 2010




    Este órgano es diferente en ellos y ellas desde niños, se agudiza en la adolescencia y se equipara en la vejez. En la última etapa hay más comunicación.

    La ciencia en los últimos años ha logrado establecer con mayor certeza las diferencias de género al momento de pensar, de sentir y de actuar.

    Según dos estudios de la doctora Louann Brizendine, neurosiquiatra de la Universidad de California en Estados Unidos, ambos cerebros (de hombre y mujer) tienen sus diferencias desde el nacimiento hasta la adultez y se asemejan en la vejez.

    Esta especialista intenta aclarar esos inexplicables arrebatos de agresividad cuando ellos manejan un  vehículo, su obsesiba fijación en el fútbol y otros deportes. O las mejores capacidades comunicativas de ellas, su habilidad para leer emociones y su talento para distender conflictos. Según Brizendine, no existe opción en estos casos, ya que ellos y ellas están hechos para actuar así.

    Desde el vientre
    Hay que pensar que ambos cerebros son diferentes desde su concepción. A la octava semana de la concepción, los pequeños testículos del niño comienzan a producir suficiente testosterona para bañar sus neuronas en desarrollo y comenzar a moldear la estructura de su cerebro. Así explica esta experta, mientras la testosterona ayuda a podar neuronas que conectan los centros de comunicación del cerebro, que hace ser a los niños de menos palabras, los estrógenos en la niñas potencias estas conexiones, así como las regiones del cerebro responsables del lenguaje y de la expresión de emociones.

    Esto fortalece también la capacidad femenina de sintonizar con facilidad con el ánimo de los demás. Según Brizendine, esto hace que al crecer ellas sean mejores negociadoras y conciliadoras, mientras ellos resultan más competitivos y luchadores.

    En la infancia
    Cuando el niño empieza a cambiar, se nota una de las grandes diferencias cerebrales con las niñas.
    Para ellos, todo se traduce en acción y movimiento. Estan programados para moverse, para mover cosas, probar las propias fuerzas y jugar a derrotar a los enemigos.

    Las niñas, aunque son curiosas, aprenden pronto a respetar limites y reglas. Los investigadores siguen confirmando que niños y niñas prefieren juguetes de su propio sexo. Y aunque las niñas son capaces de usar juguetes de niños, ellos -sobre todo alrededor de los cuatro años- rechazan los juguetes femeninos o incluso los de niños que son de color de niña (tono rosado).

    Hagamos lo que hagamos, dice Brizendine,  las niñas jugaran a la casa y vestirán su muñecas, mientras los niños correrán detrás de enemigos imaginarios, construirán y destruirán y estarán siempre buscando nuevas emociones. A pesar de los que pensemos como tienen que jugar, los niños se inclinan por juegos competitivos y las niñas por juegos cooperativos. De su tiempo libre, los niños dedican 65% a competir y las niñas solo el 35%. Ellas, al jugar usan 20 veces más que ellos el sistema de turnarse.

    La difícil adolescencia
    La gran y clásica diferencia es la que se manifiesta después de la pubertad y que apunta a la sexualidad. La especialista de California explica que ellos tienen en su hipotálamo un espacio cerebral dos veces y medio mayor que ellas, dedicado a la libido. Esto explica que desde muy pequeños ellos jueguen con sus genitales, muchas veces en público. Más tarde, serán los pensamientos sexuales los que estarán constantemente parpadeando como telón de fondo en su corteza visual.

    Pero si bien ellas también comienzan a buscar pareja, a esta edad se focalizan intensamente en las emociones y en la comunicación. Hablar por teléfono y salir con su grupo de amigas son parte importante de sus actividades.

    En la adolescencia, ellos son más arriesgados. Esto, porque su centro del placer, según Brizendine, está prácticamente silenciado y se activa solo con emociones extremas, como ganar un partido de fútbol o tener una cita.
    En ese momento se produce un tsunami de dopamina que los saca de su habital desgano. Correr estos rriesgos es lo que les permite ganar independencia. Otro factor de exitación en los jóvenes es cuando están con sus pares. Entonces tienen más accidentes y usan más drogas y alcohol. Y aunque ellas también experimentan, siempre están mas alertas a los riesgos y a como evitarlos


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