El renacer de la educación diferenciada


El renacer de la educación diferenciada

Fuente: www.larazon.es



 

VARSOVIA- «Admitimos sólo a los mejores profesores. Los docentes tienen que hacer una labor de preceptuación o de seguimiento del estudiante que abarca a toda la persona. Las reuniones con cada alumno se realizan cada tres o cuatro semanas, y con los padres, al menos tres veces durante el curso académico, pero se aplazan si no vienen el padre y la madre a la vez. Hemos  podido comprobar que los colegios que educan a niños y a niñas en aulas separadas cosechan los mejores resultados académicos y nuestro centro tiene una larga lista de espera», asegura Dobrochna Lama con convencimiento. Es la directora del colegio Strumienie, en Józefów, una localidad próxima a Varsovia.

Lleva tan sólo un año de funcionamiento y representa un ejemplo más de la imparable expansión que este modelo pedagógico está consiguiendo en Polonia, donde la asociación de Sternik (constituida por padres) en ocho años de funcionamiento ha abierto ya nueve centros en todo el país, y escolariza a más de 1.500 niños en aulas separadas a partir del modelo español.

De la imparable expansión en todo el mundo de esta opción pedagógica y de su renacimiento, especialmente en los países más desarrollados, ha quedado constancia en el III Congreso Internacional de Educación Diferenciada que este fin de semana se ha celebrado en Varsovia y que ha estado organizado por EASSE (la Asociación Europea de Centros de Educación Diferenciada).  Su presidente, José María Barnils es de los que piensa que «la educación por sexos no es mejor que la mixta, simplemente es  una opción diferente y lo que pretendemos es luchar para que cualquier familia pueda tener la libertad de elegir el tipo de educación que desea para sus hijos. Más aún, si todos los centros fueran de educación diferenciada, lucharía para que también se implantara la mixta».

Libertad de elección

 Joan Curco, presidente de Fomento de Centros de Enseñanza, una asociación compuesta por padres que impulsan el modelo pedagógico y que cuenta con 35 centros en toda España, piensa que «lo más importante es que los padres puedan elegir el modelo pedagógico y el proyecto educativo, sea mixto o diferenciado, en igualdad de oportunidades».

Según datos de EASSE, un total de 46.025.000 alumnos reciben educación diferenciada o «single-sex» en 242.411 centros educativos de 70 países del mundo. En países como EE UU su crecimiento ha sido espectacular, sobre todo en las escuelas públicas, que ya cuentan con 2.048 centros donde se aplica este modelo con la peculiaridad de que, en algunos casos, se separa a chicos y a chicas sólo para determinadas asignaturas. Otros 3.719 colegios son de iniciativa privada y la mayoría no pertenecen a instituciones religiosas. En Carolina del Sur, por ejemplo, el 34% de las escuelas públicas tienen implantado este modelo que ha demostrado ser muy exitoso en zonas deprimidas y se ha visto como una solución a problemas como el alto fracaso escolar, el «bullying» y los embarazos  no deseados.

En España, 81.000 alumnos estudian en 184 centros «single-sex», de los cuales 109 son concertados. La práctica totalidad son de inspiración cristiana y están impulsados por asociaciones como Fomento, Institución Familiar de Educación (en Cataluña), COAS (País Vasco), Attendis (Andalucía y Extremadura), el Opus Dei y distintas órdenes religiosas. Sin embargo, algunos de sus impulsores se lamentan de los prejuicios que existen sobre este modelo. «En Cataluña se asocia a una ideología o incluso se nos identifica con el franquismo, cuando somos una opción más en el mercado», explica José María Valentí, consejero delegado de Institución. Ahora, una de las demandas de EASSE es que la educación  diferenciada se implante también en las escuelas públicas españolas. De hecho, algunos centros públicos catalanes han emprendido  alguna experiencia en educación diferenciada, «pero tienen miedo a que se sepa, porque España es uno de los países del mundo, junto con Ecuador, donde la educación por sexos “está atacada”».

Entre los mejores

En países como Irlanda y Reino Unido, educar a niños y a niñas en aulas separadas es un modelo pedagógico que funciona desde el siglo XIX y que nadie cuestiona. Más aún, estos centros son sinónimo de prestigio. Los del Reino Unido están entre los mejores del mundo. En Irlanda está implantado en el 40% de los institutos de Secundaria y todos ellos reciben subvenciones públicas en mayor o menor medida, explica David Nolan, director del  Rockbrook School de Dublín.

En Nueva Gales del Sur, el estado con más población de Australia, la solicitud de plazas en las escuelas públicas mixtas se redujo un 50%, ya en 2001, y en los landers alemanes de Berlín y Renania del Norte Westfalia se autorizaron desde 1998, por iniciativa de socialistas y Verdes y con el apoyo del feminismo, las clases diferenciadas  por sexos en algunas asignaturas, al constatar que la separación refuerza la autoestima de los alumnos y les permite desarrollar sus capacidades. Francia recoge en su legislación expresamente que la educación diferenciada no es discriminatoria.

En Latinoamérica “estamos empezando a trabajar ya en red y se están realizando numerosas investigaciones. Sólo en Argentina hay 200 centros sigle-sex y el modelo funciona con éxito en México, Colombia, Chile, Argentina. Hay menos centros en Bolivia, Paraguay, Ecuador, Perú y Brasil, porque atender lo específico del hombre y la mujer es un mensaje nuevo que cuesta entender”, explica Elisabeth Vierheller, presidenta de la Asociación latinoamericana de educación diferenciada.

Promover carreras técnicas

Los  expertos aseguran que la educación diferenciada ayuda a resolver algunos de los problemas que actualmente padecen los sistemas educativos, como el fracaso escolar, los bajos niveles académicos, las dificultades de convivencia y las discriminaciones de género. De hecho, la gran mayoría de estos centros en España está desarrollando ya planes de igualdad. Otro de los beneficios que se ha observado es que las alumnas que estudian en este tipo de centros optan en mayor proporción por carreras técnicas, más elegidas tradicionalmente por los chicos. En el sistema educativo español sólo el 3% de las alumnas se matriculan en titulaciones del ámbito de la tecnología, frente al 13,3% de los alumnos.

 


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