Consejos para vivir el cristianismo en la vida diaria


Consejos para vivir el Cristianismo en la vida diariaLos padres de familia, antes que nadie, son los verdaderos protagonistas de la educación cristiana de sus hijos. Por lo tanto, es necesario que las primeras prácticas religiosas les vengan del ejemplo de sus padres, aquí algunos tips para practicar:

 

Los padres de familia, antes que nadie, son los verdaderos protagonistas de la educación cristiana de sus hijos. Por lo tanto, es necesario que las primeras prácticas religiosas que se enseñan a los chicos reúnan dos condiciones: Que sean fruto de una piedad sincera por parte de los padres y que estén adecuadas a la capacidad y edad del niño.

Una de las primeras actitudes que hay que despertar en el niño es la confianza en Dios. Esto se logrará cuando los padres reflejan en los chicos su confianza en el Todo Poderoso ante los pequeños y grandes sucesos de la vida ordinaria.

Puede servir repetir verbalmente pequeñas oraciones como “Dios mío eres bueno. Tú nos amas. Tenemos confianza en Ti”; hacerlo no solo en momentos angustiosos, sino en la vida cotidiana del hogar. Ello ayudará a despertar lo que es el verdadero fundamento espiritual de la vida cristiana: el sabernos ante todo y sobre todo, hijos de Dios.

Lo importante es el espíritu, pero este debe informar toda actividad humana.

  • Pierda el miedo a decir que es católico practicante.
  • No acepte planes los fines de semana que le impidan asistir a la Misa Dominical; y explique por qué.
  • Invite a sus amigos a que le acompañen a confesarse.
  • Bendiga la mesa, también cuando coma fuera de casa.
  • Tenga una imagen de la Virgen en algún lugar de la fachada de su casa, o en el interior de su apartamento.
  • En el restaurante, pregunte al mesero los viernes qué platos de abstinencia le recomienda. Explíquele luego de qué va la pregunta.
  • Recuerde al Vendedor de la esquina más cercana que la ley prohíbe exponer a la vista revistas pornográficas.
  • Escriba al director de su periódico y sugiérale que incluya la calificación moral de las películas de televisión.
  • Muestre con orgullo su familia numerosa.
  • No diga: “hola”; diga: “adiós”. No diga: “menos mal “, diga: “gracias a Dios”. No diga: “quizá”, diga “si Dios quiere”.
  • Sea postmoderno. Atrévase a elogiar ante sus amigos la santa pureza, la mortificación corporal, la virginidad o la obediencia al Papa, y deje que los que tengan complejos vayan al psiquiatra.
  • En Navidad ponga, si quiere, árbol en su casa; pero no deje que sustituya al pesebre. Y envíe por esas fechas tarjetas de navidad con algún motivo religioso.
  • No muestre su intimidad corporal.
  • No se cuelgue un colmillo al cuello. Aparte de que es una lobería, el día de su entierro comprobará que era más práctica una medalla- escapulario.
  • Repase el catecismo con sus hijos, que le vendrá muy bien a usted.
  • Vaya por la calle de la mano de su novia, y regálele una bufanda si es que pasa frío.
  • Con la misma desenvoltura con que usted cita a Mahoma, Gandhi o Martín Luther King, prueba con la Epístola a los Filipenses, el Evangelio de San Mateo o San Cirilo de Jerusalén.
  • No regale el libro más vendido sin comprobar antes que no se trata de la última basura editada. Busque mejor una obra clásica de espiritualidad.
  • El sacerdote no es Juan, o Manolo, sino Cristo. Muestre su veneración a los sacerdotes, tratándoles de usted y con respeto.
  • Por San Antón, para su gato y su perro pida la bendición. Bendición que nunca pasa: por San Cristóbal su coche y por la Pascua su casa.
  • Sonría. Un Ecuador más cristiano es un Ecuador más alegre.
  • No se queje. Haga algo.

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