Disciplina: la clave del éxito


Por Javier Madrigal
DIRECTOR DE DOCENCIA

En cierta ocasión, vi una película cuyo título no recuerdo –nada extraño en mí– en la que al protagonista le decían: “Le llaman suerte, pero es CONSTANCIA. Le llaman casualidad, pero es DISCIPLINA. Le llaman genética, pero es SACRIFICIO. Ellos hablan, tú ENTRENA.”

Algunos consideran que las palabras “constancia”, “disciplina”, “sacrificio” y “entrenar” son palabras  cargadas de negatividad. Dicen que son palabras poco amables. Personalmente pienso, como otros muchos, lo contrario. Creo que son palabras hermosas. Son palabras que usan las mujeres y los hombres inteligentes. Son las palabras que los buenos padres y los buenos profesores saben apreciar como claves para el éxito de sus hijos o de sus alumnos.

Hoy quiero hablar de una de ellas: “Disciplina”, aunque al hacerlo, no debemos olvidar que la “disciplina” –tal y como la debemos entender– no sería tal sin la “constancia”, el “sacrificio” y el “entrenamiento”.

¿Qué se entiende por disciplina?

Bastantes entienden por “disciplina” el conjunto de conocimientos que se deben saber de una materia. Otros “un instrumento para mortificarse o disciplinarse”.
Algunos, no sé si por ignorancia o por malicia, entienden por disciplina, “autoritarismo”, “castigos”, “órdenes poco inteligentes que deben ser obedecidas sin protestar”. Craso error.

¿Qué es la disciplina?

Muchos, pensamos que las personas son seres únicos, distintos del resto de seres corpóreos porque las personas tenemos dos características que nos distinguen de los demás seres: inteligencia y voluntad. Inteligencia que nos permite  conocer la verdad; voluntad que nos conduce a hacer el bien.
Tal vez por eso, muchos –entre los que me incluyo- entendemos por “disciplina” el entrenamiento personal de la inteligencia y de la voluntad para alcanzar las metas que nos proponemos por muy costosas que sean. La inteligencia debe presentarnos las metas como verdaderamente buenas, auténticas para que nuestra voluntad se mueva más fácilmente a alcanzarlas y haya una auténtica superación personal. Superación personal para la que hace falta entrenamiento, sacrificio y constancia. La disciplina es, por tanto, la determinación que uno pone por alcanzar esas metas buenas y verdaderas. Es algo interno, personal; no es algo externo, impuesto. 

La disciplina personal genera “hábitos” –constancia, orden, perseverancia,…-; con los hábitos buenos se alcanza la virtud y con la virtud llegarán la felicidad y el éxito. No nos quepa la menor duda.
Disciplinados o indisciplinados: personas con talento o personas mediocres, una libre elección.

En este, como en otros muchos temas de positivos para la formación y la convivencia, no caben las medias tintas. O eres disciplinado o eres indisciplinado.

Las personas disciplinadas se distinguen de las que no lo son por ser más inteligentes y con más talento porque no se dejan llevar por las circunstancias del momento sino que piensan en el futuro; huyen de lo fácil y cómodo buscando siempre lo que conviene o lo mejor para ellos, para sus hijos o para sus alumnos porque a la larga les hará más felices;  luchan continuamente y cada vez que caen se levantan de tal modo que no conocen la palabra “fracaso” sino “oportunidad”; se replantean sus metas y le dan más valor al esfuerzo realizado por alcanzarlas, que al hecho de conseguirlas; son esforzadas, respetuosas, escuchan a quienes tienen más conocimientos, más experiencia o  autoridad y obligación de ayudarles para poder elegir libremente hacer el bien,…

Las personas disciplinadas entienden que la disciplina es el camino del éxito, porque la disciplina lleva implícito el empeño que ponen en alcanzar las metas, la constancia que les lleva hasta el hábito que con el tiempo se convierte en virtud, virtud que hace feliz a las personas. Las personas disciplinadas se “auto exigen” para  conocer la verdad y hacer el bien como parte de la responsabilidad que tienen. Las personas disciplinadas son realmente libres porque pueden elegir más libremente hacer el bien y evitar el mal o lo que es perjudicial, lo que produce un bien o un placer efímero y momentáneo.

En cambio, las personas indisciplinadas son personas mediocres que no tienen metas que alcanzar. O si las tienen son pequeñas, fáciles, que no suponen esfuerzo, mediocres. Y cuando ven la grandeza que alcanzan las personas disciplinadas, se llenan de envidia y tratarán por todos los medios de hundir en su ponzoña a los demás. Entre las personas indisciplinadas están las personas menos libres porque no eligen el bien sino lo que les apetece o lo que les “conviene” en cada momento, sin entender qué es lo mejor para el futuro personal, de sus hijos o alumnos. Son personas sin grandes ideales, fruto de sus caprichos, personas de carácter y voluntad débil. Las personas indisciplinadas se sienten cómodas en el fango de su conformismo y de su melancólica mediocridad. Entre las personas mediocres están los murmuradores, calumniadores, difamadores, los conformistas, los rebeldes sin causa, los que son capaces de justificar lo injustificable -personal o de los demás- cayendo en el  absurdo más grosero sin ni siquiera ruborizarse. Están también las personas que se esconden detrás de las redes sociales (Facebook, Twitter, Whatsapp,...) para criticar sin dar la cara, a veces por la pobreza de su pensamiento, otras por no tomarse la molestia de investigar y buscar la verdad, y siempre por cobardía aunque tengan razón. Son personas que solo se sienten seguras amenazando a los demás con sus hipócritas denuncias vengativas centradas en castigar más que en buscar soluciones,... Son personas que se mueven por sus sentimientos, por su corazón y que posiblemente, tarde o muy tarde,  descubrirán su error. Descubrirán que no son felices porque su odio, su hipocresía y su sed de venganza les hace ser mediocres. Y la mediocridad es infelicidad.

Las personas indisciplinadas viven creyendo que las normas coartan su libertad de hacer “lo que les da la gana” y que las normas son para que las vivan los demás y no ellas. Esas personas son peleles de sus caprichos y apetencias del momento, débiles vulnerables incapaces de luchar por lo que merece la pena, protestonas, criticonas, caprichosas, mentirosas, cambiantes, sin principios verdaderos, pobrecillas personas que necesitan la ayuda de los demás porque no alcanzan a comprender que las normas o reglas se ponen para hacernos la vida más fácil y cómoda a todos, para proteger al más débil de la tiranía del más fuerte, que la libertad lleva emparejadas la responsabilidad y el bien común, que ese "hacer lo que me da la gana" no es libertad, sino "libertinaje"; que si nosotros no nos ponemos límites,  la vida y los demás nos los pondrán y entonces sufriremos una gran decepción al comprobar que no somos moneda que a todos gusta.

Esos que odian la palabra “disciplina” –si es que es posible odiar a una palabra– son los mismos que anhelan los resultados que la disciplina proporciona. Mientras que las personas disciplinadas desprecian las consecuencias que acarrea la indisciplina y eso supone un acicate para ser más disciplinados.

Decía mi abuela, que algunos padres y profesores enseñaban a sus hijos o a sus alumnos de la misma manera que les habían enseñado a ellos, y que realmente creían que lo hacían bien. Tenía razón mi abuela. Pero no hay que perder de vista que los conocimientos cambian, mejoran y es obligación de los padres y profesores están lo mejor preparados posibles  para hacer frente a los nuevos retos de una sociedad cambiante. Por eso en el colegio tratamos de ayudar a formarse a los padres y profesores en estos temas.

Características de la disciplina

  • Necesita "fuerza de voluntad": cualquier virtud o hábito que se quiera desarrollar de forma disciplinada, “exige esfuerzo”. Hay que hacerse violencia contra la comodidad, la pereza o las apetencias o gustos personales. No es fácil ser más ordenado, perseverante, trabajador, generoso,… Hace falta proponérselo y ser disciplinado.
  • La disciplina es "una actividad a tiempo completo": no se pueden alcanzar metas de excelencia siendo disciplinado a tiempo parcial o con un esfuerzo inconstante. Así solo se puede ser mediocre. Para ser un buen estudiante un buen deportista,… no se puede estudiar o entrenar un solo un día. Hay que estudiar o entrenar todos los días.
  • Reporta múltiples beneficios a quien lo practica: por cada acto de disciplina que uno hace, se hace más fuerte, más responsable,  más maduro, más persona, más independiente porque deja de ser fruto de sus caprichos, de sus vicios, de sus comodidades o de sus miedos y esas virtudes influyen en todos los aspectos de su vida.
  • Exige la presencia de los padres o profesores: la disciplina requiere que estemos disponibles, que atendemos al educando cuando lo necesita y que se sienta querido, incluso cuando se le corrija duramente.

La disciplina escolar. Implicaciones de la disciplina en un colegio.

La disciplina en cualquier institución –familia, colegio, empresa,…- es de suma importancia porque hace formidable a un grupo pequeño, hace fuertes a los débiles del grupo y eleva la autoestima de todo el grupo.

Hay una disciplina que se debe dar en un colegio o en una escuela, a la que llamamos "disciplina escolar". Esta "disciplina escolar" está sustentada, a mi juicio, sobre dos grandes pilares o principios: la autoridad (no sobre el autoritarismo) y la obediencia inteligente (al igual que ocurre con la "disciplina doméstica", la disciplina en el hogar). Pero estos dos temas son tan extensos que podrían ser futuros artículos.

La disciplina escolar supone por parte de padres, profesores y alumnos de la aceptación de una serie de normas sobre el comportamiento dentro del colegio cuyo objetivo es facilitar la educación y el proceso de enseñanza-aprendizaje de la manera más eficiente. ¡Ojalá no existiera ruptura entre la disciplina en el hogar y la disciplina escolar, porque todo sería más fácil para el alumno!

Alrededor del  concepto “disciplina escolar” giran otros conceptos igualmente importantes y que ya hemos ido mencionando, como el de “autocontrol”, “control”, “autoridad”, “exigencia humana o académica”, “obediencia inteligente” (distinta de la “obediencia servil”),…

En cierta ocasión, encontré una definición que guardé para darle vueltas. Hoy tal vez pueda ayudarnos a todos a pensar. Decía así: “La disciplina es el ejercicio de la autoridad (distinto del autoritarismo como luego veremos) mediante normas y límites que se hacen cumplir, en ambientes organizados y afectuosos, donde siempre se sabe qué se espera de cada uno, con rutinas, pautas y hábitos que se trabajan día a día para lograr niños responsables y obedientes (porque entienden que lo que se les pide es verdadero y bueno en sí, y no por servilismo), capaces de diferenciar el mal del bien y, por tanto, capaces de decidir”.

Se educa cuando se exige y se exige cuando se ama de verdad. No aman de verdad los que evitan exigir o corregir para evitarse sufrir o hacer sufrir, para no “caer mal” o para tratar de agradar a todos –cosa imposible atendiendo a los principios de verdad y bien-. Porque exigir o corregir conlleva ser disciplinado. Porque exigir o corregir supone tener metas altas personales y metas altas para los hijos o alumnos y a veces -si no siempre- nos complica la vida cómoda y fácil en la que nos hemos apoltronado.

Como bien dice Alfonso Aguiló (Vicepresidente del Instituto Europeo de Estudios de la Educación (IEEE)), “El alumno es un ser en pleno período evolutivo, por lo cual las normas de conducta que se establezcan tienen importancia capital. De ellas dependerá lo que el individuo habrá de ser en el futuro. El conjunto de estas normas de comportamiento, los estímulos y recursos que se ponen en juego para conseguirlas, para contribuir a la evolución de la personalidad del alumno y de su ajuste social, constituyen lo que en la actualidad se conoce como disciplina escolar”.

La disciplina escolar tiene como objetivo el mantener a las clases en un nivel de máxima eficiencia, porque esa disciplina consigue mantener unas condiciones de trabajo favorables que permiten un mayor aprovechamiento del tiempo, un trabajo más eficaz, un mejor ambiente en las clases,… que facilitan el aprendizaje de todos los alumnos. Los buenos o malos resultados de una clase, dependen en gran medida de si hay o no hay disciplina, porque la disciplina garantiza las condiciones indispensables de orden y de esfuerzo personal que ayudan a todos los alumnos a superarse en su aprendizaje.

Otra experta en educación decía que "ambas instituciones -hogar y escuela- con comprensión y firmeza, deben encaminar, al niño, al joven y al adolescente, hacia la libertad , hacia la autodisciplina y principalmente, hacia la responsabilidad, haciéndole sentir y comprender, en la medida de su desarrollo y madurez  las consecuencias de sus propios actos".

Tanto en un colegio, como en casa, se pueden dar dos errores fatales: el autoritarismo y el permisivismo.

Autoritarismo y permisivismo: la educación del fracaso.

Ya lo decía Aristóteles (384 a. C. – 322 a. C.) que no podemos caer en el error por exceso o por defecto. Que “debíamos administrar correctamente nuestros deseos  y nuestras pasiones, dándoles las satisfacción justa, sin pasarnos ni quedarnos cortos”. Que “nuestra parte racional ha de encontrar un equilibrio que consista en algo así como un punto medio entre el exceso y el defecto”. Aristóteles identificaba la  “virtud” con el  “hábito” de actuar según el “justo término medio” (“in medio virtus”).

Pienso que si como decía un autor “frente a la cobardía y la temeridad, hemos de actuar con valentía; frente al despilfarro y la tacañería, hemos de hacerlo con generosidad; frente a la desvergüenza y la timidez, con modestia; frente a la adulación y la mezquindad, con gentileza,…”, frente al autoritarismo y a la permisividad hemos de actuar con disciplina.

Como padres y profesores, hemos de ejercer la “autoridad”. Pero esa autoridad que deben ejercer los padres sobre sus hijos o los profesores sobre sus alumnos dan lugar a tres estilos educativos diferentes: el autoritario, el permisivo y el democrático.

La barrera que separa al autoritarismo y al permisivismo del estilo democrático es muy endeble.

El autoritarismo en educación sería el “exceso” del que nos habla Aristóteles. Está basado en un control férreo sobre los hijos o alumnos a través de una afirmación del poder (porque lo mando yo). Este estilo educativo lleva aparejada una pobre comunicación con el hijo o con el alumno o bien por falta de argumentos de razón o bien por no saber ponerse al nivel del educando. No ayuda a formar la conciencia del hijo o alumno porque no se dan los porqués de las decisiones. El hijo o el alumno no participa para nada en la toma de decisiones. Lo que el educando pueda contar a los padres o profesores es utilizado para ejercer un mayor poder sobre él, por lo que aprenden a callar o a ocultar información que sirva para ayudarles. Suelen ser padres o profesores poco afectuosos. A veces, ese control cae en el error actualmente muy extendido de la “sobreprotección”. Estos hijos o alumnos suelen ser muy obedientes, pero al mismo tiempo poco autónomos en la toma de decisiones por miedo a equivocarse, poco alegres y poco espontáneos. Su autoestima suele ser baja, tienen poca resistencia a la frustración y suelen estar muy irritables.

La permisividad en educación es el polo opuesto del autoritarismo según Aristóteles. El control que los padres o profesores ejercen sobre sus hijos o alumnos es más bien escaso o inexistente. Suele haber mucha comunicación con ellos, excesiva e inútil por lo general. Padres y profesores permisivos ven al hijo o al alumno como “un igual” cayendo -por lo general- en las confidencias que no son propias de su madurez y capacidad. Suelen ser hijos o alumnos muy afectuosos. Normalmente se desconfía de sus capacidades según la edad que tienen y no se les deja ir asumiendo la responsabilidad propia de su edad argumentando que “son demasiado pequeños todavía para exigirles”. Estos educandos suelen tener muchos problemas para las interacciones sociales porque les cuesta cumplir con unas normas básicas de comportamiento, son muy descontrolados, poco persistentes lo que suele generar conflictos con el resto de hermanos o compañeros, o con los profesores más exigentes y disciplinados. No tienen autocontrol. Son poco responsables. Tienen un código moral muy laxo o carente de normativas que les lleva a tener conflictos continuos con los demás. Suelen ser más alegres que los hijos o alumnos educados en un sistema autoritario. Sin embargo, a la larga, su falta de control degenera en una baja autoestima ya que siempre se tienen que enfrentar a actividades que les superan. La adolescencia de estos hijos o alumnos suele ser muy difícil. En muchos casos, este sistema termina -desde jóvenes- en la tiranía de los hijos o de los alumnos hacia sus padres y profesores que se convierten en marionetas de su hijo o alumno.

Dos soluciones educativas: el modelo "democrático de autoridad" y la "disciplina positiva".

Personalmente, creo que los grandes problemas actuales de la educación en la familia y en los colegios es una profunda crisis de autoridad de los padres, de las madres, y de los profesores. Es no saber qué es y qué supone la autoridad. Es no comprender que la autoridad no se delega, que se gana o se pierde con cada decisión que tomamos. Que no da lo mismo ejercerla que no ejercerla, porque las consecuencias pueden ser graves. Que “las autoridades" de los padres y de los profesores son complementarias, no enfrentadas u opuestas, y ambas son necesarias para la educación de los hijos. De ahí la importancia de la continua comunicación entre familia y colegio para buscar soluciones entre los dos en beneficio del hijo. La disciplina escolar debe ser una continuación de la disciplina del hogar -y no una ruptura- y viceversa. Un porcentaje alto de conflictos entre familias y colegios se producen precisamente porque algunos padres tienen un estilo educativo sentimentaloide, blandito y permisivo basado en el "que haga lo que le apetezca no se vaya a frustrar", que choca frontalmente con una educación exigente en el plano académico, humano y espiritual. Otro significativo porcentaje de conflictos entre colegios y familias viene dado por la falta disciplina en las aulas donde acaba por imperar la ley del más fuerte, donde se deteriora el ambiente de trabajo, donde acaban por no estar a gusto ni los buenos alumnos y los buenos profesores, donde la preocupación deja de ser "qué voy a aprender hoy" para tener que preocuparme por "de qué o de quién me tendré que defender hoy" o "qué me dejarán explicar hoy los alumnos patanes".


Frente a los dos errores ya mencionados, el modelo educativo democrático (que nada tiene que ver con que todos -padres, profesores y alumnos- toman decisiones en todo y se hace lo que diga la mayoría), lo ejercen los padres y profesores que también ejercen un alto control, pero con flexibilidad, sabiendo dar razones adecuadas a la edad de sus hijos o alumnos. Suelen ser padres y profesores afectuosos que procuran que sus hijos o alumnos sean responsables según su edad y capacidades. La comunicación suele ser muy buena y fluida. En estos padres y profesores se nota una alta preocupación por ayudar a los hijos o alumnos a asumir sus responsabilidades guiándoles en el camino por alcanzarlas y superarlas, pero dejando que sean los hijos o los alumnos quienes descubran el camino y triunfen. Este sistema educativo permite muy bueno niveles de autocontrol y autoestima; les hace más persistentes. Son hijos y alumnos que tienen unas mayores habilidades sociales. Son más independientes y autónomos. Que se sienten seguros con un sistema moral propio.

Este último sistema educativo estaría para Aristóteles “in medio virtus”. Claro que para los padres y profesores autoritarios es un poco “suave” y para los padres y profesores permisivos es demasiado “severo”. Lo que está demostrado es que a la larga, este último sistema obtiene mucho mejores resultados.

Qué duda cabe que todo cambio de sistema hace rechinar nuestras “antiguas seguridades” y nos hace caer en el abatimiento de nuestra ignorancia. Pero nunca es tarde para cambiar, si la dicha es buena. ¡Y lo es! ¡Merece la pena intentarlo! 

Con el término “disciplina positiva” cuyo iniciador fue Alfred Adler y que desarrolló su discípulo Rudolph Dreikurs se entiende “la doctrina o la enseñanza que ayuda a entender la conducta inadecuada de los niños, promueve actitudes positivas hacia los niños y les enseña a tener buena conducta, responsabilidad y destrezas interpersonales por medio del uso de los principios de generosidad, estímulo y respeto mutuo.”

Sin embargo, estos principios fueron mal interpretados por muchos padres de familia y profesores que lo único que pretendían con estas técnicas era justificar los malos comportamientos de sus hijos o alumnos, no intervenir ante los malos comportamientos en aras de una futura conversación “amigable” y cuando “los nervios estuvieran calmados” –por supuesto, que siempre en privado, aunque las faltas cometidas fueran públicas y repetitivas- o para sacar una ventaja sobre el hijo o alumno donde el educador “ganase” al educando. Se perdía de vista que en educación no se trata de ver quién gana, sino de educar en la verdad y el bien.

Ventajas de la disciplina

-    La disciplina les da seguridad porque saben qué se espera de ellos y se sienten protegidos de los déspotas y tiranos.
-    La disciplina aporta los límites que todos necesitamos
-    La disciplina produce satisfacción personal.
-    La disciplina garantiza el orden.
-    La disciplina ayuda a ser más responsable.
-    La disciplina ayuda al alumno a enfrentarse ante las dificultades

Consecuencias de la indisciplina

Todos hemos de sufrir una de estas cosas: el dolor de la disciplina o el dolor del arrepentimiento o el dolor de la decepción de no haber conseguido desarrollar a nuestros hijos o alumnos como verdaderas personas de bien.

El miedo de los padres o profesores a no ser queridos por sus hijos o alumnos les puede llevar a un grave error del cual suelen arrepentirse cuando ya es tarde: la falta de exigencia y de disciplina.

Otras veces no se exige o no se fomenta la disciplina porque eso supondría tener que ir por delante con el ejemplo padres y profesores. Tendríamos que ser más disciplinados nosotros mismos y como no estamos preparados para ello, sentimos miedo a quedar mal delante de nuestros propios hijos o alumnos. Es la hora de pensar en nuestros hijos o alumnos -y un poquito en nosotros- y de hacer el esfuerzo necesario para proponernos metas altas y ser más disciplinados.

¿Cómo podemos ser nosotros o ayudar a nuestros hijos o alumnos a ser más disciplinados?

  • En vez de centrarte en  lo que no quieres que pase, céntrate en lo que esperas de ti mismo o de ellos.
  • Fíjate sobre todo en lo bueno que hacen para animar y motivar, pero no te olvides de corregir cuando se hagan mal las cosas explicando el porqué. Así les estarás formando.
  • Ejercita la buena autoridad, la que lleva a buscar el bien personal o de los demás y no nuestra comodidad. La que va acompañada de la justicia y de la prudencia.
  • Pregúntate con frecuencia ¿qué es lo que quieres conseguir con tu hijo o con tu alumno? Luego, busca los mecanismos oportunos para conseguirlo. Lo importante no será ganar a los hijos o a los alumnos, sino el ganárnoslos. Para ello hay que dedicar tiempo para motivar y para enseñarles estrategias sociales que les sirvan para la vida.
  • Levántate cuando toca, ten un horario diario exigente de estudio o trabajo, no seas caprichoso, ejercita en miles de detalles diarios tu voluntad.
  • En cada momento, hay que hacer lo que hay que hacer y  estar en lo que hay que hacer, y no lo que nos apetece.
  • Pide consejo o ayuda cuando no sepas.
  • No le hagas a tu hijo o alumno lo que pueda hacer él solo.
  • No le ahorres ningún esfuerzo.
  • Deja que sufra las consecuencias de su irresponsabilidad o indisciplina y habla después con él para enseñarle a evitarse ese sufrimiento.
  • Se ejemplar tú mismo.
  • Hablad con vuestro hijo de las metas que debe y puede alcanzar, planificad con él la manera de alcanzarlas, haced un seguimiento de los logros, reconocédselos, corregid el rumbo en las cosas que no marchen.
  • No os olvidéis de contar con su libertad. Enseñadle desde pequeño a elegir libremente el bien y no lo que le apetece, le gusta en ese momento o lo que le agrada.
  • Enseñadle a tener una voluntad fuerte y a luchar decididamente por lo que vale la pena.
  • No olviden que el principio vital de la disciplina es la obediencia. Enseña a tu hijo a obedece a la primera, mejor si entiende las razones de lo que se le pide.
  • Ningún buen padre o buen profesor exigirá a su hijo o a su alumno algo irrazonable, injusto o moralmente malo. Aprende a confiar. Pide consejo y ayuda, que no es malo.

Los padres y profesores sabios harán felices a sus hijos o alumnos con la disciplina fundamentada en el cariño y la firmeza. Quizá el hijo o el alumno no nos sonría en el momento de pedirle cuentas del uso hecho de su libertad responsable, pero le veremos sonreír el resto de su vida porque será un hombre de bien.

La aplicación de la buena disciplina nunca tiene por objetivo el miedo o el castigo, sino el aprendizaje y la confianza en nosotros mismos y en quienes nos guían en esa tarea de ser excelentes personas.

El objetivo de la disciplina debe ser vencer a nuestros gustos y apetencias  más bajas para ser personas excelentes. El objetivo de ser disciplinado es  ayudarnos a ser mejores personas en todos los campos: académico, humano y espiritual.

Es posible que a los padres que exigen a sus hijos porque les aman de verdad, o a los profesores que exigen a sus alumnos por su bien, se encuentren con la oposición de los que “creen amar a sus hijos o creen educar a sus alumnos bajo la bandera del permisivismo” y choquen con su crítica mordaz, con su cinismo, con su murmuración. Lo decía mejor Albert Einstein: “Las grandes almas siempre se han encontrado con una oposición violenta de las mentes mediocres”. A esos padres y profesores de alma grande sólo me cabe decirles: “Le llaman suerte, pero es CONSTANCIA. Le llaman casualidad, pero es DISCIPLINA. Le llaman genética, pero es SACRIFICIO. Ellos hablan, tú ENTRENA.” Cada uno cosechará lo que haya sembrado. 

IDEAS

Alfred Adler y Rudolph Dreikurs. Adler fue un estudioso de la conducta del ser humano cuyas ideas permanecen vigentes aun hoy día Adler desarrolló la psicología individual la cual se aplica para mejorar las relaciones interpersonales del individuo, la familia y la sociedad. Muchos de los conceptos sugeridos por Dreikurs fueron mal interpretados por algunos adultos en la crianza de sus niños. Esta falta de entendimiento llevaba a una aplicación inadecuada de las técnicas sugeridas y los adultos las utilizaban para sacar ventaja sobre los nudos y ganarles en vez de dejar que ellos se sintieran ganadores.

Ganarles a los niños hace que éstos desarrollen un sentimiento de perdedores que los crea rebeldes y altamente sumisos. Ninguna de estas características es deseable para los niños. Desarrollar niños ganadores quiere decir enseñarles a ser cooperadores y responsables, a desarrollar destrezas para la solución de problemas y autodisciplina en un ambiente en el que prevalezca el respeto mutuo. La disciplina positiva enfatiza estos principios de dignidad y respeto entre los padres y los niños. Es una disciplina basada en la cooperación, en el respeto mutuo y en compartir responsabilidades lo que hace más efectiva la convivencia diaria que en una disciplina donde prevalezca el control absoluto o la falta de éste.

Por disciplina positiva se entiende la doctrina o la enseñanza que ayuda a entender la conducta inadecuada de los niños, promueve actitudes positivas hacia los niños y les enseña a tener buena conducta, responsabilidad y destrezas interpersonales por medio del uso de los principios de generosidad, estímulo y respeto mutuo. La disciplina positiva brinda a los padres las herramientas para guiar a sus niños en forma positiva y efectiva.

Muchas de las sugerencias que se ofrecen en este adiestramiento te darán la clave para ser un buen padre todos los días, de forma tal que puedas ayudar a tus hijos a ganar valor, confianza y destrezas para la vida.

Puntos claves que debemos recordar antes de explicar las herramientas para que los padres logren que sus hijos sean felices, responsables e individuos que contribuyan a esta sociedad:

  • Recuerde que el propósito a largo alcance de los padres es ayudar a sus niños en el desarrollo de su autoestima y las destrezas de la vida que ellos necesitan para ser seres humanos efectivos, felices y miembros contribuyentes al bienestar de su familia y la sociedad.
  • Seleccione las herramientas o sugerencias más apropiadas de acuerdo con sus circunstancias.
  • Para poder desarrollar sentimientos o acciones que puedan ser mas efectivas para su niño recordar:
  • Mantener la dignidad y el respeto por usted y por su niño.
  • Trazar metas a largo alcance en su mente.
  • Enfocar en las soluciones en vez de en los castigos.
  • Investigar qué es lo que su hijo quiere o ha decidido. Esto puede ser bastante diferente a lo que usted intenta enseñarle.
  • Trate de involucrar a su niño para que aprenda a trabajar hacia soluciones. Al involucrarle a incitándole a cooperar y a desarrollar destrezas de la vida.
  • Trabaje con estas herramientas en forma flexible, ya que no todos los niños son iguales.

Antes de comenzar a usar estas herramientas en la crianza de sus niños, pregúntese: ¿qué es lo que traía de conseguir de su niño? Después de esto ya estará listo para comenzar a conocer cuáles serán las herramientas más efectivas que usará como padre en la crianza de su hijo.

Reuniones de familia

Muchos problemas de familia se pueden resolver con las reuniones. Éstas tienen muchos beneficios para sus miembros. Los principales beneficios son todas las destrezas de vida que el niño puede aprender, tales como: destrezas de comunicación, cooperación, respeto mutuo, creatividad, responsabilidad, aprender a expresar sus sentimientos y a cómo divertirse o disfrutar en familia.

Además, ellos pueden experimentar que los errores brindan una oportunidad para aprender y se desarrolla una unión más sólida en la familia Los padres pueden resolver cualquier disputa con sus niños sugiriendo que el problema se ponga en agenda para discutirlo o solucionarlo en la próxima reunión familiar.

Componentes importantes para una exitosa reunión familiar

1. Establezca un horario para la reunión - ésta puede ser una vez a la semana-. En la reunión familiar es importante que estén todos los miembros de la familia.
2. Prepare una agenda - Esta se debe poner en un sitio visible donde todos la puedan ver, leer y escribir algún asunto que deseen discutir- (puede ser en la puerta de la nevera).
3. Comience la reunión con halagos y reconocimientos de las cosas buenas que ha hecho cada cual. Esto da oportunidad a todos de recibir y reforzar los comentarios expresados.

Rote las posiciones de líder y de anotador. El líder es el que abre la reunión, lee los asuntos a discutir, pregunta quién quiere hablar y mantiene el orden de la reunión. El anotador escribe las sugerencias y circula los acuerdos.

Cuando surgen varias soluciones o ideas para resolver alguna situación, vote por cada solución. Toda la familia debe estar de acuerdo con la solución expuesta antes de que ésta sea implantada. Algunas veces el problema expuesto o situación necesita ser más estudiado o discutido así que la solución puede tomar más de una semana antes de que la familia se ponga de acuerdo.

Es más importante observar que escuchar a las personas cuando traen sus problemas o asuntos, puede ser suficiente para que expresen una solución o un cambio. Otras veces la situación presentada requiere que la familia la discuta más y exprese sus ideas donde todos tengan participación para poder lograr una solución.

La familia debe llevar un calendario de actividades y anotar los paseos y actividades que han planificado.

Algunas familias terminan la reunión con un juego o dándole un postre a los miembros. La reunión debe ser divertida y productiva. 

Tomar tiempo para las reuniones de la familia es provechoso, aunque no siempre se logra lo planificado. Los padres tienen que aprender a orientar a sus niños y controlarlos en forma positiva Los niños deben aprender que deben escuchar y tomar esta actividad con seriedad. Si la primera no funciona, trate varias veces más. Recuerde que los beneficios a largo alcance son más importantes en términos de frustraciones y fracasos. Una parte importante del crecimiento y del proceso de aprendizaje son simplemente los fracasos.

Generoso y firme

“El miedo es como el fuego. Si lo controlas, te calentará te mantendrá vivo. Pero si te controla a ti, te quemará y te destruirá” Rocky Balboa

La disciplina es indispensable en la escuela y ninguna institución podrá sobrevivir, y mucho menos progresar, sin ella.

Estas palabras podrán ser antipáticas  en una época en que se defiende con intransigencia la libertad en todo y para todo, aunque sin saber a ciencia cierta para qué……Lo que hemos comentado anteriormente, es fruto de una verdadera observación del comportamiento de los educandos en hogares y escuelas que no tienen el coraje de decir que todo comportamiento humano, que toda organización social, para sobrevivir y para progresar, necesita un adecuado régimen disciplinario.

autodisciplina - fruto del autocontrol

El mejor procedimiento para llegar a ella parece ser el de ir” liberando al alumno a medida que vaya creciendo, madurando y adquiriendo discernimiento acerca de las situaciones en las cuales participa”, todo esto con una cierta libertad, a fin de convencerlo de la responsabilidad de sus actos.

El comportamiento del alumno  a pesar de la libertad que le debe ser concedida, requiere una observación minuciosa  tanto en la escuela como en el hogar, a fin de que el mismo pueda ser auxiliado y reorientado, siempre que esto sea necesario, para que el educando no se sienta librado a su propia suerte, no atraviese por fracasos excesivamente traumatizantes o no desarrolle en si mismo la virtud de la responsabilidad.

La disciplina es la parte más importante del éxito. Truman Capote

50 frases celebres sobre autodisciplina

Estas frases celebres sobre autodisciplina le ayudaran mucho si esta buscando  seguir adelante y no rendirse en su camino hacia la meta

“El secreto del éxito es persistencia por la meta.” - Benjamin Disraeli
 
"Somos el resultado de lo que hacemos repetidamente. La excelencia entonces, no es un acto, sino un habito." - Aristóteles

"Al leer sobre las vidas de los grandes hombres, descubrí que la primera victoria que ellos tuvieron fue sobre sí mismos. La autodisciplina siempre fue lo principal." - Harry S. Truman


"Ningún hombre o mujer  ha logrado una personalidad firme sin autodisciplina. Tal disciplina no debe ser la meta únicamente, pero si debe ser dirigida al desarrollo de un carácter cristiano decidido." - John S. Bonnell
 
"Si usted no se conquista, usted será conquistado por sí mismo." - Napoleon Hill

"Ningún caballo ha llegado a un lugar sin que primero se le coloquen las riendas. Ni la corriente o el gas pueden mover algo hasta que no son encerrados. Ningún Niágara puede producir energía hasta que no es colocado en un túnel. Ninguna vida crece en grandeza hasta que es enfocada, dedicada y disciplinada." - Harry Emerson Fosdick

"La única disciplina que dura es la autodisciplina." Bum Phillips

"Quien vive sin disciplina muere sin honor." Proverbio islandés

"Usted nunca llegara a ser lo mejor que usted puede llegar a ser si la presión, la tensión y la disciplina son removidas de su vida" - Dr. James G. Bilkey

"¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero sólo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan. Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre. Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire. Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado." -1 Corintios 9:24-27

"Disciplina es recordar lo que uno quiere." - David Campbell

"Manos sin adiestramiento usando herramientas, destruyen lo que desean construir. Son necesarias las habilidades para usar las herramientas y así lograr el resultado deseado, ya sea derribar una vieja casa o construir una nueva. “ J.B. Charles

"Si no nos disciplinamos, el mundo lo hará por nosotros."  - William Feather

"Disciplina es el arma del ejercito. Hace a los pequeños grupos formidables, procura el éxito de los débiles, y la admiración para todos." - George Washington

"Nada es más dañino para el ejercito qué olvidarse de la disciplina; porque la disciplina, más que los números, le da a un ejercito la superioridad sobre el otro."George Washington

"La persona exitosa tiene el habito de hacer las cosas que a los fracasados no les gusta hacer. A ellos no es que les guste hacerlas pero su desagrado es controlado por el deseo de lograr la meta final."  - E.M. Gray


 


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