El uso del tiempo libre de los jóvenes


El uso del tiempo libre de los jóvenes
El uso del tiempo libre de los jóvenes: clave para evitar los delitos

«Yo suelo decir que los viernes por la tarde huele a ambiente pre-delictual»... Y es que este Juez de menores, de Granada, conocido por sus sentencias ejemplarizantes y educativas, está convencido de que el mal uso del ocio y del tiempo libre de los jóvenes explica muchos delitos. La editorial Dauro, granadina, acaba de publicar el libro Emilio Calatayud. Reflexiones de un juez de menores, una recopilación de artículos e ideas esgrimidas por este juez en diferentes charlas e intervenciones, a lo largo de los años. Un libro ameno y lleno de consejos, e ilustrado por uno de los chavales al que, hace años, él mismo condenó, «para que se saque un dinerillo y haga currículum»

¿Cómo comienza a dictar estas sentencias educativas?
Estas sentencias se empiezan a dictar desde el año 91, cuando me hago cargo del Juzgado de Menores de Granada, pero fue a partir del año 92-93 cuando empezamos a tener pequeñas colaboraciones. Se fue creando una red de servicios a partir de los convenios de la Comunidad Autónoma con distintas entidades. Poquito a poco se fue implicando a toda la red que tenemos, y ahora mismo, eso nos permite tener del orden de unos 700 chavales en medio abierto... Tenemos convenios ya con todos los municipios grandes, también en los de menos de 20.000 habitantes, con Cruz Roja, con Cáritas, con asociaciones de vecinos, con Renfe, con educación -para que se puedan matricular en la Universidad a Distancia-; también se nos ha asignado a un maestro para que colabore con el equipo de medio abierto en el apoyo escolar... Después, en función del perfil, del delito, etc., se enfoca hacia un determinado trabajo.

¿En qué medida cree que la responsabilidad es de las familias ?
La primera responsabilidad, desde luego, la tienen los padres. Después de los padres, la educación en la escuela es un complemento. Porque el 80-82% de los chavales que con perfil de delincuente tienen fracaso escolar. De todas formas, el perfil de las familias de los chavales delincuentes ya no es como antes. Antes se decía que eran familias desestructuradas, etc., pero hoy se han equiparado las clases sociales. Hay delitos que cometen todo tipo de chavales, o delitos que comete una clase determinada... Por ejemplo, el niño maltratador suele ser de una clase media, media-alta. El niño de delitos informáticos tampoco es gente marginal.

¿Observa una evolución en los tipos de delitos cometidos por los menores?
La sociedad hoy es más violenta que cuando yo comencé a trabajar en esto, y, por tanto, los delitos se cometen con más violencia. Lo que sí que estamos notando es que las chicas se están masculinizando, eso es lo malo. Tienen conductas que antes eran más propias de los chicos, como el consumo de alcohol, de sustancias... y el incremento de la violencia. Cuando entré, en los años 80, en Menores, teníamos un 6,7% de chicas con problemas, y ahora podemos tener perfectamente un 20% de chicas delincuentes.

En su libro trata el tema de la autoridad, afirmando que en la escuela es un concepto que se ha perdido...
Hemos pasado de la escuela preconstitucional, de don José y todos en pie, a José, Pepe y Pepillo, como si el profesor fuera un colega de los alumnos. Sucede igual que con los padres: se ha perdido la autoridad. Nos hemos pasado de un extremo a otro y, sencillamente, hay que volver al término medio. Además, creo que hay que recuperar valores de autoridad, respeto, disciplina... Y ciertos valores espirituales, llámale religiosos o no, o morales, o sociales, etc., unos valores fundamentales en la sociedad.

¿Cómo reinsertar a alguien que nunca ha estado insertado?» Ésta es una pregunta que se hace en el libro, y su respuesta no parece fácil...
Es que hay mucha gente a la que no le queda más remedio que ser delincuente, por sus circunstancias familiares, sociales... Y lo que hay que hacer es insertar, en vez de reinsertar, y para trabajar con menores, lo primero es eso. La base de todo es la educación. El otro día me llegó un chaval de 14 años, cuyo padre tiene 46 detenciones. El chaval tiene muchas posibilidades de ser un delincuente. Hay que empezar desde el principio, con los valores mínimos, y trabajar con la familia, y como digo yo, a veces, a pesar de la familia.

Usted comenta a veces que el problema del botellón es que los jóvenes no siempre saben emplear bien su tiempo de ocio, y que la mayor parte de los delitos tienen lugar en vacaciones...
Yo suelo decir que los viernes por la tarde se huele a ambiente predelictual. Yo creo que el alcohol es un tema muy preocupante en la juventud actual. Hablando de menores, no puede haber nadie que no me reconozca que el alcohol es una sustancia muy peligrosa para un menor de edad. Si llegamos a este convencimiento, un menor de edad no debe beber alcohol en la vía pública, porque le estamos facilitando el jugar con sustancias muy peligrosas, y me meto un poco con el tema de la hipocresía social de todos. Hoy día un chaval tiene acceso muy fácilmente al alcohol, como a otro tipo de drogas. Esto da como resultado a chavales de 14 o 15 años policonsumidores.

Y respecto al bullying...
En este caso, los primeros responsables son ellos mismos, y por eso les digo a los chavales que no tapen al chulo de la clase, y que asuman las consecuencias de sus actos. Al chulo y torturador hay que pararle los pies. Nosotros tenemos un convenio con Educación para que estos chavales se pongan a servir en comedores de paralíticos cerebrales, por ejemplo, para que vean lo que vale un peine.

A. Llamas Palacios


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